martes, 16 de junio de 2015

Paz y bien


"Olvidándose de sí mismo es cuando uno se encuentra a sí mismo". (San Francisco de Asìs)
Cuando aborda la posibilidad de caminar por la ciudad a solas,celebro la posibilidad de no consultarle a nadie, a qué esquina debemos voltear, o qué cosa debemos hacer. No hay rumbo, volteando de pronto me acordé de mamá: "hijito, cuando pases por una iglesia, acuèrdate de mì, reza por mì". Y he pasado todos los dìas por la misma iglesia y nunca las ganas de entrar, hoy en cambio, la coincidencia: el estar anestesiado y la iglesia a la vuelta de la esquina con una puertita auxiliar màs cerca que la principal; incluso, la iglesia es de la misma congregaciòn del cole catòlico donde estudiè. Me he metido pisoteando una colilla justo antes de ingresar:


- "Padre nuestro que estàs en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hàgase tu voluntad asi como en los cielos, tambièn sobre la tierra". He rezado con los ojos cerrados en una columna enorme separado de los demàs. Aparte. Lejos de todos.

- Amèn.

Y aquì viene lo no planeado. "Mi paz os dejo mis paz os doy", mientras avanzaba en cada una de sus palabras el sacerdote, yo iba entrando en pànico... "dèmonos fraternalmente el saludo de la paz". Y pasó lo que tenìa que pasar. Me he hecho el distraìdo mirando el techo celeste de la basìlica, mientras todos se abrazaban y miraban desde lejos "a un hombre apartado apoyado sobre una columna circular mirando al techo", como una isla Nadie ha podido tocarme, abrazarme o desearme la paz. Què vergüenza. No calculè esto.


Un par de canciones màs y esta vez mirando el techo celeste que pareciera el mismo que el de la Iglesia Marian Auxiliadora en Piura frente a la plazuela Merino, recordè que ahì celebraron la misa previa al entierro de mi primito Bruno, me ha dado pena, recordando cuanto quería mi mamà a ese niñito. En la iglesia la oraciòn: "Hazme tù señor un instrumento de tu paz... Que no busque tanto ser consolado, como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado, como amar". El sacerdote hablando a cientos de personas y ninguna joven:

- "Podemos ir en paz. Demos gracias al Señor. Ah! y no olviden adquiruir este folletito a S/1.00 nos durarà hasta Petencostès, osea tiene para rato, aquì estàn los cantos que realizaremos. Demos gracias al Señor, hermanos cantando".



- ¿Y tù hermano, por què no cantas las alabanzas de Cristo Salvador?. 

En la calle ya, otra colilla, màs tranquilo. He cumplido con mamà que se encuentra tan lejos extrañàndome tanto como todas las mamàs del mundo que no tienen cerca a sus hijos. "No pienses tanto" me hubiera dicho mi pàpà si le soltaba toda esta historia. Agregando:


- "Hay que olvidar".

jueves, 2 de abril de 2015

CALLE IZAGA

Chiclayo - Perú

Esperar cruzarse con alguien, pero al final nunca la coincidencia. En un parquecito que queda al costado de la biblioteca municipal, me he sentado a dibujar y he tenido que parar porque la lluvia me impedía seguir rayando sin manchar.

Un día antes por ir en busca de alucinógenos, no me bajé de un carro, mientras veía pasar delante de mis ojos a quien quería ver tanto. Bien fresco seguí y me dije: mañana la esperaré a la misma ahora y en el mismo lugar.
Cuando intenté hacer este dibujo, mientras esperaba, por la lluvia tuve que parar, tuve que dejar con un carbón una marca donde estaba sentado en el borde de un jardín. Encontré después de un día la marca, pero a quien buscaba...
Nunca.


jueves, 19 de marzo de 2015

Cuento de terror: La muerte.

Auxilio, no me dejan escapar. Auxilio, mi perdición.
Auxilio al norte de los muertos de tierra negra.
De tierra muerta.


Yo estaba mal y me invitó a seguirla, sólo había estado esperando que alguien le dijera esto, irnos del mundo. Pero mucho me asustaba. Con ruegos y lágrimas en los ojos le imploré que no me hiciera daño, pero tampoco lo descartó, solo guardó la calma y me tranquilizó con una canción; me dijo que iba a estar aliviado al fin cuando acabe todo, que no tuviera miedo. Le dije que sólo me cuidase, que me protegiera, pero no descartó nada, le dije que sólo le quería cortar. Dijo entonces que no estaría mal, pero que -siempre manteniendo la calma- también intentaría aplacar mi dolor con dolor y más sangre. Que no tuviera miedo. Porque el dolor no es el mal, el mal es saber que no hay escapatoria, del dolor nunca más íbamos a escapar. Dijo: he estado esperando durante tanto tiempo que alguien quisiera tomar mis manos-patas para irnos en un último paso feo pero con el sueño de un escape final, donde sólo podamos escuchar los lamentos de velorios en la lejana Grecia. Y henos ahí en el desierto, en la nada, tierra muerta de la cual no puedo escapar. "Guarda la calma con una canción", vamos acepta mis manos patas. Tu muerte.


7.04.11



miércoles, 14 de enero de 2015

Tres cosas sobre tres casas (un relato de Chalo Palomino)

Sobre los arquitectos y sus clientes.

1 vs. 1

El proyecto de arquitectura, es al final, una suma densa de una serie de variables que va desde lo más técnico hasta lo más humano; todo ello tiene un cierto grado de participación en la determinación del proyecto, el cliente (que poco nos gusta llamarlo así pero tampoco hemos encontrado otra forma de llamarle sin que parezca que le estamos vendiendo zapatos o preparándole un jugo) juega un papel determinante a la hora de enfrentar y sacar adelante el proyecto. En la oficina, con César nos dimos cuenta de algunos casos que nos parecieron "sui generis", tres clientes y tres proyectos de casas memorables, no tanto por las casas sino por ellos mismos.

CASA 1: La Casa de Muñecas  


Con este cliente ya habíamos trabajado algunos proyectos multifamiliares antes. Sí, de esos donde el presupuesto obliga a los arquitectos a hacer malabares con las áreas de rendimiento y donde te puedes aproximar lejanamente a hacer algo de arquitectura (pero que con un poco de emoción te la puedes creer). Nuestro cliente por fin se había decidido a hacer el proyecto de su casa, tenía dinero y quería una casa bastante grande, tanto que necesitaba un préstamo importante del banco; la casa, por la cantidad de ambientes, me parecía exagerada sobre todo porque él estaba atravesando un apresurado divorcio. Al tiempo me llama y me dice: 

- ¡Por fin!. Me aprobaron el crédito, necesitamos reunirnos, nos vemos en el Capuccino  a las 5:00 pm.

- Ahí nos vemos - le respondí.

Yo también estaba emocionado con el proyecto, llegué unos quince minutos antes y apareció y me contó: "Chalo, me aprobaron el crédito, vamos a poder construir la casa completita y como se nos antoje, vas a tener que soñar, tienes que volar…vas a tener que imaginar la casa mas bacán que hayas hecho huón!!! Quiero que sea la casa mas bacán de Chiclayo, la mejor!. Tienes que hacer el mejor proyecto de tu vida: tienes que hacer una casa de muñecas!".  (Todo iba bien hasta que dijo eso).

Paréntesis 1: Todos, todos los clientes vienen con ideas en sus cabezas con pre proyectos listos, los arquitectos somos los encargados, o de romper esos sueños o  de lidiar con ellos. (en este caso: "una casa de muñecas"). Esas palabras resonaban como un eco en mi cerebro, pero ahora el problema era otro... ¿tenía que ser como la casa de Barbie? O como la de que muñeca en especial?.

CASA 2: El Hijo Prodigio


Tomamos el encargo de una casa con un cliente que aparentemente no era chiclayano (posiblemente del oriente por su dejo al hablar).

Quería una casa en un terreno como los de siempre, típicos de 8 por 20 (y entre lotes), un solo frente y un programa también como siempre: más grande que el lote. Recordaba al arquitecto Couto cuando nos decía: "no diseñen para el dueño de la casa! diseñen para la esposaaa!" El dueño de hecho va a pagar, pero la que va a tomar la decisión será la mujer!; pero bueno, uno sabe muchas cosas que al final nunca llega a practicar. Pero Couto tenía razón... 

Después de haber avanzado con César todo el anteproyecto coordinado con el dueño, plantas, cortes, elevaciones y renders, llenos no sólo de emoción sino de angustia por saber si con ello podríamos convencer al cliente con la idea del proyecto. Llega el día de la reunión con el propietario, y no llegó solo, llegó con su esposa y con su hijo, ella de unos 35 años y el niño de unos 13, cuando le explique que lo veríamos en el proyector se apresuró en decirme: 

- "Explíquele a mi hijo, él sabe de computación".

Paréntesis 2: Todos, todos los hijos de uno son mejores que los hijos de los otros, este principio de supervivencia mediante el cual podríamos estar asegurando la supervivencia de nuestros apellidos demostrando la sobrada inteligencia de nuestros críos se aplica a todos los padres en general; y además, con el tema de la tecnología digital hay un encanto especial: - "Mi hijo ya sabe prender la computadoraaaa!!! Y tiene un mes de nacido!!!" - exageran algunos. "Ya sabe autocad!!! y sólo tiene 2 años !!!"- anuncian otros con orgullo".

Con el gran cambio generacional producido en el despertar de la era digital, muchos nuevos ignorantes nacieron de manera violenta, es decir la computadora nos llegó a la velocidad de un procesador de cuatro núcleos; y los que jamás habían cogido un ratón sintieron ese vacío (miedo) mirando con asombro hacia esa caja mágica capaz, por lo menos, de sumar mil veces mas rápido que cualquier universitario, este miedo tiene sustento y encuentran una pequeña luz de alivio en los hijos.

Continuando con la historia, empezamos a explicar el proyecto poniendo énfasis en la habitación del primogénito para ver si se emocionaba tanto como nosotros y así fue, cuando vio su cuarto empezó a sonreír y no pudimos ocultar nuestro cariño (no sin antes expresarle a los padres nuestra mas sentida sorpresa por el precoz entendimiento del proyecto por parte del mocoso).

El problema surgió cuando mostramos los renders del exterior de la casa, el niño se quedó en silencio, empezó poco a poco a balancear la cabeza en una clarísima expresión negativa para luego decir en tono sabio: "Hummmm…no me gusta!", el padre me miró y repitió el gesto y dijo: "arqui, no le gusta". La esposa se paró y llevó a su hijo hasta la puerta:"bueno arquitecto me llama cuando este arreglado para reunirnos otra vez" -me comentó mientras se despedía, luego de lo cual se suscitó una pequeña discusión que terminó en la ruptura tanto del  documento contractual como la de nuestra persistente emoción proyectual.

CASA TRES: La Teta Asustada


El proyecto estaba completamente listo para presentarse ante la Municipalidad Provincial de Chiclayo: planos de arquitectura, estructuras, sanitarias, eléctricas, etc. Los ingenieros llegaron a la oficina a coordinar algunas cosas de cuidado que luego no afecten la arquitectura, ya estaba todo listo, todo en orden aunque ligeramente desfasados del tiempo convenido por cuestiones de los parámetros urbanísticos.

La pareja de esposos bordeando los 60 pero de una tradición recatado, que por el trato me recordaban a mi abuelita Jacoba, esperaban también temerosos por el certificado de parámetros urbanísticos que podrían poner en riesgo las expectativas económicas de la pareja que a decir de su recato: "ya no estaban para juegos".

Lo cierto es que ya habíamos terminado el proyecto hacía dos meses y no nos cancelaban el 50% restante, situación que ponía nerviosos a los profesionales involucrados que se exacerbaban por la cercanía a la navidad, la pareja de esposos habían usado varias veces algunas excusas que  al principio pasé por alto, pero luego me parecieron sospechosas a tal punto que opté por decirles lo que pensaba: 

-"Señores me parece advertir una desconfianza hacia nuestro estudio, fíjense que todos somos profesionales de cierta trayectoria y creo que no deberían desconfiar, tenemos mucho tiempo en este medio, no desconfíen" -insistí, a lo cual la esposa me comentó en casi grado de secreteo: "Lo que pasa es que mi esposo y yo tenemos miedo de llevar el dinero hasta su oficina", -me dijo susurrando-, "en estos tiempos de navidad es bastante peligroso. A una la pueden hasta matar", me dijo. 

Luego de explicarle y argumentar nuevamente durante buen rato los motivos navideños de los profesionales y que era justo realizar el pago antes de la nochebuena me dijeron, no sin antes titubear: "Esta bien, esta bieenn!!!, en estos momentos estamos yendo a su oficina para realizar el pago".

César se había quedado en la oficina trabajando hasta las 9 de la noche, lo llamé y le advertí que llegarían con el dinero, y así fue 9:30 pm llegaron los dos esposos y uno de los hijos, César amablemente les explicó que no había ningún problema y que con toda confianza podían dejar el dinero.Un poco más relajada la señora se levanta y dice: "Bueno aquí le traigo el encarguito" y mete la mano en su recatado pecho, primero en la izquierda lentamente buscando lo preciado, luego en la derecha, luego en la izquierda un poco más nuevamente, luego otra vez en la derecha más frenéticamente, luego en ambas casi sacudiéndolas, voltea, mira a su marido y le dice: "No estááaáá!!! El dinero no estaaaa!!!", el marido sale corriendo, detrás la mujer y el hijo.

Paréntesis 3: Todas, todas las transacciones de dinero son inseguras, ya sean por cajero automático de ultima tecnología o por medios tradicionales. De esto  también se desprende la idea de la desconfianza hacia los profesionales según la generación a la que se les vincule, sobretodo con los arquitectos, es que resulta que para la generación sexagenaria el arquitecto es un ser muy raro dado a la bohemia que quiso ser ingeniero, pero que no pudo. Y como ejemplo, baste algún día te toque un maestro de obra vejancón:

Arquitecto: Usted es el maestro Juan?, Hola como está? yo soy el arquitecto Tal por Cual
Maestro de obra: ¿Cómo está ingeniero?.
Arquitecto: No soy ingeniero, soy ARQUITECTO!… y voy a estar a cargo de la obra
Maestro de obra: Ahhhh yaaa ingeniero.
Arquitecto: Carajo soy ARQUITEEEECTO!!!!
Maestro de obra: Disculpe, arquitecto… ehhh, y cuando empezamos a hacer zanjas?
Arquitecto: Arrancamos la próxima semana.
Maestro de obra: Ah ya, gracias inge.

(Pero descuiden, es generacional y subconsciente, no es a propósito).

Chalo Palomino.
Diciembre 2013.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Afiches piuranos


HOY EN UNA CASONA ANTIGUA
PIURA-PERÚ

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Otra foto maestra de Jenifer "mona" Guerrero

Chachapoyas

La vida! 


martes, 2 de diciembre de 2014

Caminando por ahí

Calle San José, frente a Plazuela Elías Aguirre

Universidad Señor de Sipán

Parque de la Biblioteca (cuarto de máquinas)



Saturación y ensimismamiento




Plumón sobre papel



Empacar



Chiclayo. Una canción en la voz de Ozzy Osbourne, y un soplido de humo a la ventana, desde donde Lía, la perra de la pensión, me ruega por entrar para jugar. 

Intentar empacar una maleta para viajar antes del anochecer a Piura. Pienso en los planes que me rebalsan la cabeza, pensamientos que no son sólo míos, sino también, de un par de amigos más, respecto a otro viaje que haremos juntos, ésta vez al sur.

Mis amigos de la U ya volvieron o están volviendo a sus ciudades de origen, hoy me toca a mí, acabó el ciclo y viene "la parte de juntarse con las familias en ritos de año nuevo y navidad". Me distraigo. 

Intento empacar mis cosas, mientras de rato en rato encuentro muñequitos que no veía hace mucho tiempo en mi habitación. Cerrar la maleta y cerrar el cerebro para dejar de pensar. A lo mejor pueda dormir un poco en el bus más allá, en el ocaso.

Los recuerdos de los últimos cuatro meses, recuerdos que son muchos, pero que ahí están, enumerados todos, uno a uno en mi cabeza: "uno: tal, dos: tal, tres: tal...", pensándolos en medio del calor que abochorna, mientras que Osbourne sigue con su loca canción: "Paranoid".

Enumerar infinitos recuerdos mientras hay que intentar, también, terminar de empacar.


miércoles, 22 de octubre de 2014

RECORRIDOS CON EL SEÑOR DE LOS MILAGROS





Ya, empecemos. Recorridos no sospechados y encuentros casuales y transversales. Una urbanización de nombre chévere: "Los Parques", y unas vueltas por ahí, y luego, trepados en un árbol bien arriba en la oscuridad confirmando que nadie mira arriba, que nadie estaba mirándonos, una tos y dos sonrisitas con la llamada de una hermana al teléfono de uno de los dos trepados en el árbol. 

La bajada del árbol y la noche por el centro y la llegada hasta el borde del mercado modelo (que es la calle Arica): comer cachangas y champú y sonreír preguntándonos las capitales de varios países del mundo. El regreso del camino hasta la Plazuela Elías Aguirre y luego al atrio de la catedral Santa María donde echados en el atrio mirando el cielo veíamos las guirnaldas, mitad blancas y mitad moradas y las alfombras de flores con el entusiasmo de los cristianos saliendo de la iglesia y nosotros ahí acostados, recordando una pintura de Rafael Sanzio: "la Escuela de Atenas". 

Los pucheros y chistes de mexicanos y la búsqueda de un dulce tradicional con nombre de mono rey: king kong y nada que nos animábamos. Terminamos caminando por el cruce de las avenidas Balta y Bolognesi y una procesión delante de nosotros. Nos hemos metido entre los fieles,entre los policías, entre los vestidos de morados, entre las chicas bonitas y entre los vendedores de salchipapas y churros. Nos hemos perdido entre la multitud y aún así, nos hemos encontrado con un amigo conocido, que venía a rezarle al Señor de los Milagros pidiéndole chamba mientras nosotros pedíamos a la señora encargada, más mayonesa para nuestros platitos de plástico.

Caminando por San José de saltitos en saltitos cruzamos la pista de Luis Gonzáles para no hacer tan aburrido el camino y ahí después de varias horas de apagar teléfonos y conversar de la belleza de los antiguos cines de Chiclayo, de esos que tenían una única gran sala: "Parecían de Broadway, varón". ¿Tú crees mi amigo?.

- Sí

Luis Gonzáles con Vicente de la Vega como despedida con un choque de puños y el apunte inmediato y con bastante borrones al reverso de un pasaje interprovincial ya pasado. El apunte necesario: "El Señor de los Milagros desborda creencias y toma avenidas enteras".

- ¿Acaso, no te gusta este olorcito a mirra de la procesión?
- Sí,al igual que las creencias latinoamericanas: "lo que importa es el corazón".

Tristeza


El viaje a ese caserío fatal -lejísimos- con el sol quemándome el pescuezo lleno de tierra y de gruñidos de chanchos. Bien lejos, más allá de Olmos, más allá, más allá. ¡Carajo! cómo me lamentaba al regreso con el cuello torcido y nunca derecho en los asientos incómodos de regreso de Olmos, y yo recordando a mi viejito: "los varones no se quejan" (ay sí, ay sí). Volver a Chiclayo otra vez pensando, en medio de la noche que siempre me tienta a pensar demasiado mirando los escritos garabateados en restaurantes frente a plazuelas: escribir es como la última revancha.

Silbando canciones legales recordando algunas palabras secas con el pescuezo mojado de sudor y de recuerdos de chanchos, la sentencia de la arquitecta dueña del taller y su sonrisita diciéndome a mí y a otro chico "que nuestra frescura le impacta", y yo recapacitando -luego de dos días- en su frase. Tal vez por eso he estado callado, como mudo mirando como reventaban más la carretera a Pimentel mientras las piedras me salpicaban a la cara, diciéndome esas piedras que deje de pensar: sobarme el pelo pal roche y avanzar, y contar con palitos los pocos momentos tranquilos de las últimas semanas comiendo dulces y frituras por el centro de la ciudad riendo de cosas que ya no recuerdo, como el dejo al hablar de los mexicanos y los planes de viaje a Cusco (ay sí, ay sí).
La maratón que ya está bien y que está corriendo por sí sola y las llamadas de Enrique cada mañana para contarme cosas que a la mitad le entiendo pero que asiento cuando me pregunta si es que se deja entender. El dolor de cabeza bajo el sol... y las piedras, las piedras salpicándome a la cara. La llamada de mamá y su exigencia de venirme a visitar en el fin de semanas más complicado del ciclo y yo no sabiendo decir "no" cuando un amigo me pide que veamos durante dos horas su proyecto e intentemos solucionarlo y yo -claro!- diciendo: "sí puedo". El apuro de cada lunes y jueves por la tarde y en las mañanas de esos días que empiezan con la señora de la pensión tocando la puerta diciendo: "apaga tu luz".
El frío y las bocanadas de humo mientras leo un libro azul impreso en 1963 rogando que cesen los ladridos de perros en cada noche que quisiera solo sentir silencio y zoñas cantando en la cubierta de la casa de papás allá en Piura. "Apaga tu luz". Allá siempre es agradable. Pero falta recorrer más. La entrega de taller se acerca, el examen de Urbano y las exposiciones finales, la compra de una camiseta para pelotear como alumno decente e intentar vender cien tarjetas de parrilladas. La maratón que es la próxima semana y tratar de descansar luego del dos de noviembre cuando las aguas se hayan calmado con las actividades que se presienten en la facultad. Es tensión. Es queja, es sudor frío de intentar "recordar el futuro". Por otra parte... también estoy subiendo a la cima de una montaña después de tiempos, a solas. Es queja, sí escribir más que todo es eso, es desahogar con la finta de que son solo palabreadas escritas a la primera sin ningún borrador a la mano.
- Apaga tu luz.
- No, no quiero.


martes, 21 de octubre de 2014

ÚH

La última vez que leí un blog bonito fue sobre uno de arquitectura, pero más allá de eso, era de ciudad. Arquitectura con a minúscula era el blog, ahí decía: "vi de pronto una viga algo forzada, me empieza a doler la úlcera. Confirmado, la viga está forzada; confirmado, me duele la úlcera". ¡Genial ! Cómo puede dañarse lo bonito al final por un feo detalle que irreparablemente finaliza con todo lo hermoso que se creía antes. Así las astillas, los malos encuentros y las pompas de belleza sólo distraen. Cuando un detalle es un buen detalle, está ahí, es parte del todo, no distrae... No lo sé, la literatura a veces me atrapa más allá, como cuando digo: "ya dejemos la literatura de lado, no forcemos más vigas, no forzemos más historias." No debemos hacerlo. No debemos intentarlo, recuerda las tragedias, recuerda Grecia. Falling in the hall, no forcemos más momentos, decide en ese único momento... si pudieramos darnos cuenta las cosas fatales que pueden orginar los pequeños detalles, nos daríamos cuenta que no existen los pequeños detalles. No estoy triste, estoy demasiado cansado desde hace varios días, no puedo evitarlo, que sé yo, tal vez pueda ayudarme escapádome a un mar, tal vez estrechando una frente con mi puño cerrado, no lo sé... a veces la recuerdo y temo que vuelva. Mi náusea. El recuerdo de cinturas quebradas, pinchos a millones de equinodermos. Las astillas, los malos encuentros, la mala posición de una trama y la mala orientación hacia la creación de situaciones especiales hicieron que fracasara ¡nunca supo medirse los labios! Como cojudos ahí persiguiéndonos. No hay forma, la forma no existe, la forma no es, la forma no existe; la función se antepone al proyecto. La razón antes que los bonitos evangelios. Primero lo Sartriano antes que lo Hemigweyano. Señores, ustedes hubieran visto a la Maga, ella nadaba en los mares, y yo los veía desde pantallas; sí en Beirut, en la lejana tierra de peidras escarpadas hechas montañas, donde andan sueltas las cabras, las velas negras, las tormentas, las mujeres de intenciones chuecas y las niñas heridas por manos amigas. La flauta partida de una mala riña. Cómo pudimos haberlo aguantado tanto miss. Cómo lo hemos aguantado flaca.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Camuflaje













¡Y Cayó la Lluvia!



>>Y nadie quiso mojarse.

Ha llegado la lluvia cubriendo de frío las noches de tantas ciudades. Nos ha encontrado empapados, sentados en parques desiertos, reposando entre agua y un poco de barro.

Una pequeña luz ardiente se resiste a ser prendida, pues bajo la lluvia contenta, el fuego no cobra vida. Risas excitadas. ¡Qué bien! ¡Qué bien!

Aquí está la soledad expresada en mojadas calzadas. Nadie en la calle, nadie con tibio aliento. Somos sombras vecinas del río; caminando solos sin escondernos del frío. No hay nadie en la calle. Pero aquí estoy otra vez conmigo.

Hoy, la Piura calurosa, se mojó luego de haber comido tantos panecillos con tanta quinua caliente

¿Qué frío, no?



viernes, 19 de septiembre de 2014

GREEN KATH

PIXIES
Gé + Ká = A una palabra, a un título.
Gé + Ká = Esa familia inglesa es Greystocke
Gé + Ká = Greystocke es elverdadero apellido del Targanmani
Gé + ká = A los recuerdos de los insectos de Tarzán.


En días donde lo perdido fue guardado: papelitos finitos y prendedores. Escucho la canción que gracias a ti tuve que aprender a cantar aunque a la hora de la hora, me haya quedado callado en más de la mitad. Me gusta el estilo de berrinche que hace Lydon justo en el momento previo, y como loco dice: Yo tengo una razón ahora, ya la tengo, ya la tengo: bajarme de la cama para pelear. Por mí. "Holiday in the sun".

Con los hombros desnudos que al final de la temporada terminan rojos iba a tu encuentro para leer en tus polos la historia de un cerebro, cerebro convertido en vinilos, en casetes, en Cds, en Usb y en todo eso que te da una manita a la hora de juntar y sumar sonidos con sentidos. Números gigantes puestos a mano en hojas sobrias de un solo color entre cuentos y dibujos (y todos sin razón). Insectos que escaparon de unas manos y se alojaron en tu piel y mi curvatura oculta, como de un cuerpo doblado al que han querido demoler. Contigo es la paz y la sangre viene conmigo en los plásticos filudos de los bolsillos. Riendo y disintiendo aunque sea para no perder la costumbre: “Pues tú puedes tener la razón y todo, pero a mí no me parece”.

Desechas los bolsillos, volver a la calma, con la menor cantidad de peso sobre el cuerpo por el centro de una ciudad fresca y soleada que atraviesa de lado a lado muchas venas, penas: los caminos de nuestros latidos en sencillo. Apariciones como oasis en los desiertos de Arabia, y en la caliente carretera panamericana, visiones. La paz ahora viene conmigo. Siento.




(*)16-4-2011