sábado, 20 de diciembre de 2014

Afiches piuranos


HOY EN UNA CASONA ANTIGUA
PIURA-PERÚ

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Otra foto maestra de Jenifer "mona" Guerrero

Chachapoyas

La vida! 


martes, 2 de diciembre de 2014

Caminando por ahí

Calle San José, frente a Plazuela Elías Aguirre

Universidad Señor de Sipán

Parque de la Biblioteca (cuarto de máquinas)



Saturación y ensimismamiento




Plumón sobre papel



Empacar



Chiclayo. Una canción en la voz de Ozzy Osbourne, y un soplido de humo a la ventana, desde donde Lía, la perra de la pensión, me ruega por entrar para jugar. 

Intentar empacar una maleta para viajar antes del anochecer a Piura. Pienso en los planes que me rebalsan la cabeza, pensamientos que no son sólo míos, sino también, de un par de amigos más, respecto a otro viaje que haremos juntos, ésta vez al sur.

Mis amigos de la U ya volvieron o están volviendo a sus ciudades de origen, hoy me toca a mí, acabó el ciclo y viene "la parte de juntarse con las familias en ritos de año nuevo y navidad". Me distraigo. 

Intento empacar mis cosas, mientras de rato en rato encuentro muñequitos que no veía hace mucho tiempo en mi habitación. Cerrar la maleta y cerrar el cerebro para dejar de pensar. A lo mejor pueda dormir un poco en el bus más allá, en el ocaso.

Los recuerdos de los últimos cuatro meses, recuerdos que son muchos, pero que ahí están, enumerados todos, uno a uno en mi cabeza: "uno: tal, dos: tal, tres: tal...", pensándolos en medio del calor que abochorna, mientras que Osbourne sigue con su loca canción: "Paranoid".

Enumerar infinitos recuerdos mientras hay que intentar, también, terminar de empacar.


miércoles, 22 de octubre de 2014

RECORRIDOS CON EL SEÑOR DE LOS MILAGROS





Ya, empecemos. Recorridos no sospechados y encuentros casuales y transversales. Una urbanización de nombre chévere: "Los Parques", y unas vueltas por ahí, y luego, trepados en un árbol bien arriba en la oscuridad confirmando que nadie mira arriba, que nadie estaba mirándonos, una tos y dos sonrisitas con la llamada de una hermana al teléfono de uno de los dos trepados en el árbol. 

La bajada del árbol y la noche por el centro y la llegada hasta el borde del mercado modelo (que es la calle Arica): comer cachangas y champú y sonreír preguntándonos las capitales de varios países del mundo. El regreso del camino hasta la Plazuela Elías Aguirre y luego al atrio de la catedral Santa María donde echados en el atrio mirando el cielo veíamos las guirnaldas, mitad blancas y mitad moradas y las alfombras de flores con el entusiasmo de los cristianos saliendo de la iglesia y nosotros ahí acostados, recordando una pintura de Rafael Sanzio: "la Escuela de Atenas". 

Los pucheros y chistes de mexicanos y la búsqueda de un dulce tradicional con nombre de mono rey: king kong y nada que nos animábamos. Terminamos caminando por el cruce de las avenidas Balta y Bolognesi y una procesión delante de nosotros. Nos hemos metido entre los fieles,entre los policías, entre los vestidos de morados, entre las chicas bonitas y entre los vendedores de salchipapas y churros. Nos hemos perdido entre la multitud y aún así, nos hemos encontrado con un amigo conocido, que venía a rezarle al Señor de los Milagros pidiéndole chamba mientras nosotros pedíamos a la señora encargada, más mayonesa para nuestros platitos de plástico.

Caminando por San José de saltitos en saltitos cruzamos la pista de Luis Gonzáles para no hacer tan aburrido el camino y ahí después de varias horas de apagar teléfonos y conversar de la belleza de los antiguos cines de Chiclayo, de esos que tenían una única gran sala: "Parecían de Broadway, varón". ¿Tú crees mi amigo?.

- Sí

Luis Gonzáles con Vicente de la Vega como despedida con un choque de puños y el apunte inmediato y con bastante borrones al reverso de un pasaje interprovincial ya pasado. El apunte necesario: "El Señor de los Milagros desborda creencias y toma avenidas enteras".

- ¿Acaso, no te gusta este olorcito a mirra de la procesión?
- Sí,al igual que las creencias latinoamericanas: "lo que importa es el corazón".

Tristeza


El viaje a ese caserío fatal -lejísimos- con el sol quemándome el pescuezo lleno de tierra y de gruñidos de chanchos. Bien lejos, más allá de Olmos, más allá, más allá. ¡Carajo! cómo me lamentaba al regreso con el cuello torcido y nunca derecho en los asientos incómodos de regreso de Olmos, y yo recordando a mi viejito: "los varones no se quejan" (ay sí, ay sí). Volver a Chiclayo otra vez pensando, en medio de la noche que siempre me tienta a pensar demasiado mirando los escritos garabateados en restaurantes frente a plazuelas: escribir es como la última revancha.

Silbando canciones legales recordando algunas palabras secas con el pescuezo mojado de sudor y de recuerdos de chanchos, la sentencia de la arquitecta dueña del taller y su sonrisita diciéndome a mí y a otro chico "que nuestra frescura le impacta", y yo recapacitando -luego de dos días- en su frase. Tal vez por eso he estado callado, como mudo mirando como reventaban más la carretera a Pimentel mientras las piedras me salpicaban a la cara, diciéndome esas piedras que deje de pensar: sobarme el pelo pal roche y avanzar, y contar con palitos los pocos momentos tranquilos de las últimas semanas comiendo dulces y frituras por el centro de la ciudad riendo de cosas que ya no recuerdo, como el dejo al hablar de los mexicanos y los planes de viaje a Cusco (ay sí, ay sí).
La maratón que ya está bien y que está corriendo por sí sola y las llamadas de Enrique cada mañana para contarme cosas que a la mitad le entiendo pero que asiento cuando me pregunta si es que se deja entender. El dolor de cabeza bajo el sol... y las piedras, las piedras salpicándome a la cara. La llamada de mamá y su exigencia de venirme a visitar en el fin de semanas más complicado del ciclo y yo no sabiendo decir "no" cuando un amigo me pide que veamos durante dos horas su proyecto e intentemos solucionarlo y yo -claro!- diciendo: "sí puedo". El apuro de cada lunes y jueves por la tarde y en las mañanas de esos días que empiezan con la señora de la pensión tocando la puerta diciendo: "apaga tu luz".
El frío y las bocanadas de humo mientras leo un libro azul impreso en 1963 rogando que cesen los ladridos de perros en cada noche que quisiera solo sentir silencio y zoñas cantando en la cubierta de la casa de papás allá en Piura. "Apaga tu luz". Allá siempre es agradable. Pero falta recorrer más. La entrega de taller se acerca, el examen de Urbano y las exposiciones finales, la compra de una camiseta para pelotear como alumno decente e intentar vender cien tarjetas de parrilladas. La maratón que es la próxima semana y tratar de descansar luego del dos de noviembre cuando las aguas se hayan calmado con las actividades que se presienten en la facultad. Es tensión. Es queja, es sudor frío de intentar "recordar el futuro". Por otra parte... también estoy subiendo a la cima de una montaña después de tiempos, a solas. Es queja, sí escribir más que todo es eso, es desahogar con la finta de que son solo palabreadas escritas a la primera sin ningún borrador a la mano.
- Apaga tu luz.
- No, no quiero.


martes, 21 de octubre de 2014

ÚH

La última vez que leí un blog bonito fue sobre uno de arquitectura, pero más allá de eso, era de ciudad. Arquitectura con a minúscula era el blog, ahí decía: "vi de pronto una viga algo forzada, me empieza a doler la úlcera. Confirmado, la viga está forzada; confirmado, me duele la úlcera". ¡Genial ! Cómo puede dañarse lo bonito al final por un feo detalle que irreparablemente finaliza con todo lo hermoso que se creía antes. Así las astillas, los malos encuentros y las pompas de belleza sólo distraen. Cuando un detalle es un buen detalle, está ahí, es parte del todo, no distrae... No lo sé, la literatura a veces me atrapa más allá, como cuando digo: "ya dejemos la literatura de lado, no forcemos más vigas, no forzemos más historias." No debemos hacerlo. No debemos intentarlo, recuerda las tragedias, recuerda Grecia. Falling in the hall, no forcemos más momentos, decide en ese único momento... si pudieramos darnos cuenta las cosas fatales que pueden orginar los pequeños detalles, nos daríamos cuenta que no existen los pequeños detalles. No estoy triste, estoy demasiado cansado desde hace varios días, no puedo evitarlo, que sé yo, tal vez pueda ayudarme escapádome a un mar, tal vez estrechando una frente con mi puño cerrado, no lo sé... a veces la recuerdo y temo que vuelva. Mi náusea. El recuerdo de cinturas quebradas, pinchos a millones de equinodermos. Las astillas, los malos encuentros, la mala posición de una trama y la mala orientación hacia la creación de situaciones especiales hicieron que fracasara ¡nunca supo medirse los labios! Como cojudos ahí persiguiéndonos. No hay forma, la forma no existe, la forma no es, la forma no existe; la función se antepone al proyecto. La razón antes que los bonitos evangelios. Primero lo Sartriano antes que lo Hemigweyano. Señores, ustedes hubieran visto a la Maga, ella nadaba en los mares, y yo los veía desde pantallas; sí en Beirut, en la lejana tierra de peidras escarpadas hechas montañas, donde andan sueltas las cabras, las velas negras, las tormentas, las mujeres de intenciones chuecas y las niñas heridas por manos amigas. La flauta partida de una mala riña. Cómo pudimos haberlo aguantado tanto miss. Cómo lo hemos aguantado flaca.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Camuflaje













¡Y Cayó la Lluvia!



>>Y nadie quiso mojarse.

Ha llegado la lluvia cubriendo de frío las noches de tantas ciudades. Nos ha encontrado empapados, sentados en parques desiertos, reposando entre agua y un poco de barro.

Una pequeña luz ardiente se resiste a ser prendida, pues bajo la lluvia contenta, el fuego no cobra vida. Risas excitadas. ¡Qué bien! ¡Qué bien!

Aquí está la soledad expresada en mojadas calzadas. Nadie en la calle, nadie con tibio aliento. Somos sombras vecinas del río; caminando solos sin escondernos del frío. No hay nadie en la calle. Pero aquí estoy otra vez conmigo.

Hoy, la Piura calurosa, se mojó luego de haber comido tantos panecillos con tanta quinua caliente

¿Qué frío, no?



viernes, 19 de septiembre de 2014

GREEN KATH

PIXIES
Gé + Ká = A una palabra, a un título.
Gé + Ká = Esa familia inglesa es Greystocke
Gé + Ká = Greystocke es elverdadero apellido del Targanmani
Gé + ká = A los recuerdos de los insectos de Tarzán.


En días donde lo perdido fue guardado: papelitos finitos y prendedores. Escucho la canción que gracias a ti tuve que aprender a cantar aunque a la hora de la hora, me haya quedado callado en más de la mitad. Me gusta el estilo de berrinche que hace Lydon justo en el momento previo, y como loco dice: Yo tengo una razón ahora, ya la tengo, ya la tengo: bajarme de la cama para pelear. Por mí. "Holiday in the sun".

Con los hombros desnudos que al final de la temporada terminan rojos iba a tu encuentro para leer en tus polos la historia de un cerebro, cerebro convertido en vinilos, en casetes, en Cds, en Usb y en todo eso que te da una manita a la hora de juntar y sumar sonidos con sentidos. Números gigantes puestos a mano en hojas sobrias de un solo color entre cuentos y dibujos (y todos sin razón). Insectos que escaparon de unas manos y se alojaron en tu piel y mi curvatura oculta, como de un cuerpo doblado al que han querido demoler. Contigo es la paz y la sangre viene conmigo en los plásticos filudos de los bolsillos. Riendo y disintiendo aunque sea para no perder la costumbre: “Pues tú puedes tener la razón y todo, pero a mí no me parece”.

Desechas los bolsillos, volver a la calma, con la menor cantidad de peso sobre el cuerpo por el centro de una ciudad fresca y soleada que atraviesa de lado a lado muchas venas, penas: los caminos de nuestros latidos en sencillo. Apariciones como oasis en los desiertos de Arabia, y en la caliente carretera panamericana, visiones. La paz ahora viene conmigo. Siento.




(*)16-4-2011

domingo, 14 de septiembre de 2014

Jueves, el último de junio


Me paralicé, faltaban cinco horas para la entrega final y pasó eso. ¡Me paralicé!

A las cinco de la mañana ha venido a gritarme a la puerta de la casa, mi chica, gritando: "¡abreeeeeee!" (y yo buscando algún pantalón para bajar a abrir), había cruzado toda la ciudad para darme un besito y ayudarme a terminar.

Yo me la pego de malo, de maldito, de renegón, y por eso vino ella, para decirme: “tranquilito”. Hoy a las cinco de la mañana intentaríamos terminar mi maqueta y mis planos, faltando para la entrega final, cuatro horas.

Nueve de la mañana: es hora de la entrega y aún no salgo para la universidad. En donde imprimimos me encuentro con varios amigos recogiendo sus planos y uno que otro haciendo bromas a los otros (a pesar del momento trágico): “¿y si me ayudan a terminar mis planos aquí?”.

Cerca de las 9:30 llegó a la facultad y la puerta del salón está cerrada, varios muchachos están fuera, sólo unos pocos han llegado temprano y están dentro. No estaba en los planes que nos quedaríamos hasta la tarde, pero siendo las 4:40pm aún estábamos en los pasillos, con caras inciertas, sin que califiquen todavía a nadie.

Para matar la tensión recordamos entre los muchachos los juegos de infancia, imitando con la boca el sonido que hacían las botellas llenas de canicas cuando se atascaban al salir, o el más extremo juguete hecho con una chapa bien chancada y un hilo que hacíamos zumbar a toda velocidad lo más cerca posible de nuestras lenguas para ver si nos la podía cortar.

Y entre estos chistes y recuerdos dos compañeros se han peleado, sucedió así: sin proponérselo, uno de nosotros ha encontrado en los pasillos un cartón con un dibujo encima, lo ha mirado, le ha gustado y para no dañarlo le ha dado la vuelta y empezó a dibujar atrás. Nadie imagino lo que iba a pasar.

De la nada otro compañero pasa por el pasillo, ve al dibujante y le arrancha el cartón, y no sólo eso, empezó a dañar con rayones de lapicero el dibujo que el otro estaba haciendo. “Éste cartón es mío, no has debido dibujar atrás”. 

6:00 de la tarde. Recién es la entrega final. El arquitecto encargado de evaluar llega y explica la demora con razones que no recuerdo. Nos mandó a la casa y se encerró a solas con los planos y las maquetas de todos nuestros proyectos del taller.

Y así hemos estado, todos juntos, como ningún otro día del ciclo. A pesar de la tensión propia de una entrega final, hubo buenos ánimos y se sentía la complicidad de saber que pase lo que pase, ya todo había acabado, era la última entrega del taller y la última obligación del ciclo. Qué bacán.

Cada uno tiene su propia historia que contar cada lunes y cada jueves que toca este curso. Por ejemplo yo: a pesar de no dormir nada en la madrugada, a las cuatro de la mañana sentí que no podría terminar mi entrega, así que hice una llamada.

Al otro lado del teléfono mi chica con sonrisitas me decía: “tranquilito”. Una hora después, a las cinco de la mañana me venía a ver a casa para darme una mano y terminar. A las 8:45 de la mañana en un taxi dejamos mi maqueta encargada al chófer y le dijimos que no espere frente al lugar donde imprimimos; imprimí. No me faltaba nada.

Al salir, el taxi no estaba (ni mi maqueta), mi chica no ha aguantado y ha perdido los estribos llorando. Minutos después aparecía por la calle el taxista disculpándose avergonzado: "disculpen jovencitos, un policía de tránsito no me dejó estacionar donde me dejaron, tuve que darme una vuelta”. Subimos juntos y arrancamos. “A la universidad por favor”.

El día acabaría sin imaginarlo al ocaso, con todo el taller recién saliendo de la universidad, y el suspiro de uno que viene atrás: “el camino es lo de menos lo importante es llegar”. No nos dieron notas. Era el fin definitivo del taller.

Diez de la noche, decido recordar todo lo sucedido en el día: sorbito de café, plumón negro fino, y en unas hojas sueltas, el inicio con un primer renglón: “Me paralicé, faltaban cinco horas para la entrega final y pasó eso. ¡Me paralicé!”



jueves, 4 de septiembre de 2014

Diez años de Rock en Piura (2004-2014)



“Desconéctate del sistema y conecta todo tu interior,
Estado de emergencia, no hay retroacción.
Conspiración para la revolución”
(Jacinto Ataka)

En estos días, me imagino que bastantes patas se van a juntar en un concierto, en Piura. “NUNCA FEST I” se llama la vaina. Va a estar bacán. Las bandas que tocan son amigas y hartos de los integrantes llevan años conociéndose entre todos, a lo largo de miles de noches sucedidas en distintos puntos de la ciudad y de sus recuerdos: El parque rojo en Ignacio Merino, El puente Bolognesi, colgante y celeste, La Plazuela Merino en el Centro, El colegio La Libertad en la Avenida Grau, Los "Rocks en el Oeste" (conciertos donde nos amontonábamos frente a la comisaría de San Martín), El parquecito Quiñones (cañones) en Miraflores, La banquita chá cerca al malecón, el malecón mismo, el Teatro, los depas de los Tallanes, la sala de ensayo del Loco Doig, incluso los primeros conciertos frente al colegio Santa María, los conciertos en el Bloom Moon, tantos caminos que se han cruzado y que se han mantenido con la gene insistiendo en no dejar morir “la escena”.

Nombres de algunas bandas piuranas de hace años desde el 2004 al 2009 por ahí.  Agressor Punk. Zerez. JanKenPunk. Demonio Tallán. 1900. Aura Vampiro. Fósil de Buitre. Jacinto Ataka. Neurofibromatosis. Shokekos SkaPunk. Inhumano. Nosqpunk. Spunktapájaros, Zin Deztino. Descargue. Nada Eterno. También habían otras ciudades con las que se mantenía bastante contacto, bandas como Sugloxis y Stolidos de Sullana.  Evergreen, Negligencia, La Ganya, Insana, Neosis, de Tumbes. Éste era el triángulo por aquellas épocas, Sullana, Tumbes, Piura, las bandas viajaban para mantener la actividad y no perder la costumbre de hacer conciertos de música independiente. Se hacían, los conciertos en colegios, en playas, en bares, y en la calle. Actualmente con las redes sociales se ha permitido que bandas de distintos lugares del país se contacten y viajen tocando. Ahora también Chiclayo es parte del circuito de este norte. Algunas bandas se mantienen vigentes, otras desaparecieron y otras se desintegraron para armar nuevas. Bandas nuevas que surgieron en Piura a partir del 2009 son Breaking Head, Dezkalibrados, Mantra, Agressive Defloration, entre otras, en Piura y Homesick, I the Hurt en Tumbes.

A lo largo de años ha habido decenas de bandas, pero es bastante la gente que se ha mantenido desde siempre ya sea organizando, tocando, o asistiendo a los eventos, como una manera d evitar que se pierdan estos eventos culturales y contra-culturales. Se destaca el aguante desde siempre, de todos los involucrados. Años procurando no dejar morir los conciertos independientes. “Se descansa, pero no se para”. El sábado 13 de setiembre, me imagino que bastantes patas se van a juntar en un concierto, en Piura…

“NUNCA FEST I” se llama la vaina. Va a estar bacán. Tocan por Piura “Breaking Head”, “Aura Vampiro” y “Demonio Tallán” (vuelve después de años), “Kódigo Civil” (Chiclayo) y “Conflicto Urbano” (Lima). NUNCA FEST. Bakano Bar. 13 de setiembre.

La memoria sobrevive.



sábado, 30 de agosto de 2014

Pensando


Los mismos recorridos de siempre.

La pista carretera a Pimentel como eje principal. El constante ir  y venir del cuarto a la universidad siempre tan cerca sea de día o sea de noche. El escape a Pimentel de vez en cuando para guiarnos en el recorrido con las tienditas hasta la mitad de pintadas con publicidad de cervezas en cada esquina y la aparición inesperada (aunque te hayas preparado) del mar en algún punto del vuelo, ya sea a solas o en mancha, más a solas pues la mancha son sólo unas cuantas personas, de las cuales sólo yo estoy en Pimentel, me he enterado que Carnero ya regresó de su viaje. El ocaso como favorito si es que hay buenos presagios y el mismo ocaso como el “más peor” si es que las cosas andan saliendo siniestras en la U o en los nervios de estar siempre pensando (por qué vivir?).

La carretera que te regresa con el ocaso que se ha ido y ha dejado el cielo oscuro con cirros anaranjados. El regreso de espaldas al mar para aguardar en silencio a veces las situaciones tensas en la mesa donde comemos cuatro personas los últimos tres años desde que me vine a vivir a Chiclayo (a la mitad de la carretera entre Chiclayo y Pimentel para ser más exacto). Igual la convivencia entre todos las salvamos (hay formas que si bien no son justas, las usamos para limar asperezas entre los de las casas, nos sobornamos). La salida a la calle por la inquietud de siempre de ir por los mismos caminos de siempre como buen hombre rutinario. El camino apuradito y tal vez con frío siguiendo un muro largo rumbo a un barrio peligroso lleno de cuchillos pero donde por ratos ya soy conocido por quedarme cada vez que vengo al menos dos minutos.

El parque frío que así le llama la gente que viene a sentarse acá es a veces la pausa en las mañanas hermosas de no recordar a nadie, de estar convencido de que uno puede vivir tranquilo a solas, no como cuando la tristeza o bien me lleva a Pimentel o al cansancio poco sincero de mirar de cerca el tanque de agua de una urbanización hecha desde cero hace tres años detrás de la universidad. El tanque lo he dibujado una vez a colores en una hoja de papel, siempre a solas, como mis mañanas nubladas doblando una esquina para llegar a sentarme de a pocos a ver los pajaritos rojos tan gordos como pelotitas. La fumada en una banca de mañana con las piernas cruzadas y la cara encapuchada, el mantenimiento de una causa, de una lucha verdadera, hay que resistirse, hay que mantener las brasas, una vez que se apaguen el camino puede hacerse más frío. La chamusqueada de pellejos en el pecho marcan la identidad, hay que aguantarlo todo.


(Foto Pedro Isique)

miércoles, 18 de junio de 2014

Fotografía de Jenifer Guerrero